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El profetismo extático en Oriente

En Mesopotamia el término majju significaba "frenético", en estado de "éxtasis" (maju: "estar fuera de sí"); es llamado también eshshebu, "el que salta"; zabbu, "estar en trance"; raggimtu "gritadora": la proclamadora de un oráculo. Esta última es el paralelo de la pitonisa helénica. El majju recibe un "soplo" de parte del dios que se asemeja al murmullo del viento. Así, sin acudir a la técnica mecánica adivinatoria (hepatoscopia), comunica avisos que considera que proceden directamente de los dioses. Más que un mago, era un místico, aunque las fórmulas tienen un aire mágico subyacente. Así, cuando Asurbanipal rogó al dios Nabu, le respondió un zaqiqu "soplo" de parte del dios animándole.

En el templo de Ishtar en Arbela había hombres-profetas, cuyas funciones no eran cultuales; y por la boca de Ishtar comunicaban oráculos en primera persona, pues el majju se consideraba como poseído por la divinidad. Otro tanto podía hacer la raggimtu. Disponemos de un texto oracular en que Ishtar habla a Asarhadón por medio de una raggimtu:

Oh Asarhadón, rey del país, no temas ! Tus enemigos, como en el mes de siwan los cerdos del cañaveral, huirán de aquí para allá delante de tus pies. ¡Yo soy la gran señora! ¡Yo soy Ishtar de Arbela, que pondrá delante de tus pies a tus enemigos!... A tus enemigos yo los despellejaré y te los entregaré. Yo estoy delante de ti y marcharé detrás de ti. ¡No temas !"

Al leer este oráculo nos vienen a la mente muchos oráculos de asistencia de Yahvé a Moisés y a los caudillos de Israel. Así, en Ex 14,19 se dice que el "ángel de Yahvé", que marchaba delante de Israel, se puso detrás para protegerlo contra los perseguidores egipcios. Y a Josué se le comunica de parte de Yahvé que tendrá en su poder a sus enemigos (Jos., 6,5). Y en el oráculo de Sal I. 10, 1 se anuncia que Yahvé pondrá a los enemigos de David como "escabel de sus pies". En otro texto incluso se considera como una calamidad pública la abundancia de extáticos:

“Si en una ciudad hay muchos extáticos, ¡aflicción para la ciudad! Si en una ciudad hay muchas mujeres extáticas, ¡aflicción para la ciudad! Si en una ciudad hay muchas adivinas, aniquilamiento para la ciudad”.

También en Mari, en el curso medio del Eufrates, el majju era el hombre “extático”, y el apilum, “el que responde” (femenino apiltum: “la que responde”). Como en otras partes, al lado de los adivinos-funcionarios (baru) estaban los "profetas" espontáneos, hombres o mujeres, que transmitían un mensaje de parte de la divinidad. Algunas veces, los transmisores de estos mensajes eran los "extáticos" del culto. He aquí un texto procedente de los archivos reales de Mari (III, 78) en el que se los menciona:

“Mediante oráculos, Adad, el señor de Kallasu, ha hablado de este modo: ¿No soy yo Adad, el señor de Kallasu, el que lo ha criado sobre mis rodillas y el que lo ha llevado al trono de la casa de su padre? Después de haberle llevado al trono de la casa de su padre, le di también una residencia. Ahora bien, así como lo he llevado a la casa de su padre, así también yo puedo privar a Nijlatum de su mano. Si él no la entrega, yo soy el dueño del trono, del país y de la ciudad, y lo que le he dado se lo puedo quitar. Por el contrario, si cumple mis deseos, le daré tronos sobre tronos, casas sobre casas, territorios sobre territorios; y le daré también la región que va del este al oeste. Esto es todo lo que me han dicho los que han emitido las respuestas, los cuales están continuamente en los oráculos. Ciertamente, quien da las respuestas de Adad, señor de Kallasu, vigila la región de Aljtum a favor de Nijlatum. ¡Que mi señor lo sepa!. En cuanto al pasado, cuando yo residía en Mari, envié a mi señor lo que decían los hombres y mujeres que dan las respuestas (apilum y apiltum). Ahora que resido en un país distinto, ¿no voy a contar a mi amo lo que oigo y se rumorea? Si en lo futuro ocurriera alguna desgracia, mi señor no podrá expresarse en estos términos: "Lo que los que dan las respuestas te comunicaron cuando estabas al frente de tu región, ¿por qué no me lo hiciste saber por escrito?" Ya se lo he escrito a mi amo. Que mi señor se entere.”

Según los textos cuneiformes babilonios, el baru, se dirige a Shamash y Hadad, ofreciéndoles incienso de cedro para entrar en contacto con los dioses y recibir sus respuestas. Y como señalaba Allan H. Godbey (1930: 236) en un trabajo que se ha convertido en un claro y muy lúcido precursor de las posteriores investigaciones sobre enteógenos: "As for the tears, the baru was sure to weep, if sufficiently smoked, and sure to see gods and spooks appear". El responsable, por supuesto, es el aceite del cedro, un poderoso estimulante con propiedades psicoactivas, como hemos visto en tro lugar.

En otras ocasiones se trata de un profetismo espontáneo en el que las respuestas a las interrogaciones se hacían en postura "extática", sin gestos excéntricos. Bajo este aspecto encontramos analogía con el "profetismo" bíblico:

“...Comunica esto a mi señor: Asi habla Kibri-Dagan, tu siervo: Dagan e Ikrub-il siguen bien. La ciudad de Terca y su distrito siguen bien...A propósito de la nueva puerta a construir vino antes el majjú, y entonces...el día en que hice llevar esta carta a mi señor, este majjú ha vuelto y ha dicho, hablando en los siguientes términos categóricos...Esta puerta no la podeís construir...No habrá éxito. Esto es lo que este majjú me ha manifestado”. (III, 40)


Por otra parte, en Oriente, eran conocidos los nebim hebreos y el profetismo extático cananeo (nabis), ambos muy relacionados entre sí. Según A. Kuenen, (The Prophets and Prophecy in Israel, Londres, 1877) el "profetismo" hebraico era un calco del movimiento nebista cananeo; el término nabi' "profeta" derivaba de la raíz naba' "estar en ebullición", aludiendo así al estado de transporte extático del sujeto, pues los nabis cananeos se manifestaban con acciones excéntricas y coribánticas, al estilo de los derviches modernos. No cabe duda de que las manifestaciones primitivas de los nebim hebreos tenían mucho que ver con el movimiento "extático" de los cananeos, como aparece en el relato de Saúl (Sam., I, 19), que se incorpora semidesnudo a la banda de nebim que con instrumentos músicos y danzas "profetizaban" (lit. "hacían el nabi"):

Dijéronle a Saúl: «Mira, David está en Nayot, en Rama». Saúl mandó gente para prenderle, y viendo a la tropa de profetas profetizando, con Samuel a la cabeza, se apoderó de ellos el espíritu de Yavé y pusiéronse ellos también a profetizar. Dieron a conocer esto a Saúl, y éste mandó nueva gente, y también éstos se pusieron a profetizar. Por tercera vez envió otros, pero también éstos profetizaron. Entonces fue Saúl en persona a Rama, y al llegar a la cisterna de la era que hay en el teso preguntó: «¿Dónde están Samuel y David?» Y le respondieron: «Están en Nayot de Rama». Dirigiose allá, a Nayot de Rama. El espíritu de Dios se apoderó de él, e iba profetizando hasta que llegó a Nayot de Rama, y quitándose sus vestiduras, profetizó él también ante Samuel, y se estuvo desnudo por tierra todo aquel día y toda la noche.”

Algunas veces buscaban la exaltación de la música, como en el caso de Eliseo antes de pronunciar un oráculo sobre la suerte del ejército de Israel en el Arabá frente a Moab. El carácter de "éxtasis" va unido al de extravagante; por eso se emplea el término de "loco" o meshugå' en relación con estos movimientos orgiásticos.

El relato del sacerdote egipcio Uen-Amón (ANET, 25-29) fue redactado hacia el siglo XI a.C., cuando Egipto estaba en plena decadencia respecto de sus antiguas posesiones de Canaán. Al llegar a Biblos fue testigo de una manifestación de un "extático", que describe del modo siguiente:

“Un día en que (el príncipe de Biblos ) sacrificaba a sus dioses, el dios (Amón) se apoderó de un sacerdote ('ddjw) de entre sus sacerdotes y lo hizo entrar en éxtasis. Y le dijo: ' ¡Trae el dios al alto, trae el embajador que está en la carga ! ¡Es Amón, que le ha enviado; es el que le ha hecho venir ! Mientras el extático estaba fuera de sí esta tarde, yo había encontrado un barco cuya proa estaba vuelta hacia Egipto; y yo había cargado todas mis cosas...”

Según comenta J. Wilson en la edición al texto, la palabra que traducimos en el texto jeroglífico por "posesión profética" o “éxtasis”, se expresa por una figura contraída por violentas convulsiones epilépticas. Y el término que traducimos por “sacerdote” tiene el determinativo de joven ('ddjw) y de escriba (con un rollo de papiro sellado); parece ser, pues, un joven iniciado en el grupo de “extáticos”.


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