¡Muchas gracias!

¡10.000 visitas, Solsticio de Verano y Noche de San Juan!
Una bonita coincidencia

Han transcurrido varios meses desde que, a finales del pasado septiembre, comencé este blog. No empezaba desde cero. De hecho, como explicaba en un primer momento, publicaba en él los materiales de casi veinticinco años de investigaciones, no intensivas, sobre las drogas sagradas en la Antigüedad. Aunque había comenzado pronto con el tema, siendo un joven doctor en Historia Antigua, con un artículo publicado en la revista de mi Departamento, que por cierto mereció las alabanzas del prof. Schultes, al que había tenido la osadía de mandárselo, en un carta que conservo aún como un valioso tesoro, pronto comprendí que por aquel entonces, ante la incomprensión de la mayor parte de mis colegas, no podía constituir mi línea prioritaria de investigación, si quería continuar como profesor en la Universidad.

Así que trabajé duro en otros temas sin olvidarme de este. Mientras escribía libros y artículos que nada tenían que ver con los enteógenos, recopilaba información, tomaba notas e iba elaborando un dossier que fue creciendo con el tiempo. Aún me atreví, consolidada ya mi docencia universitaria, a publicar unos pocos artículos más, pero la mayor parte de mis esfuerzos estaban dirigidos a mi trabajo como profesor y a mis investigaciones en otros campos del mundo antiguo.

Un día, hace unos años, a la vista de todo el material recopilado durante todo aquel tiempo, consideré que tal vez era el momento de publicar un libro. Una editorial, que ya había publicado otro trabajo mio, se ofreció en tal sentido. Así que comencé a escribirlo realmente ilusionado. Cuando ya estaba bastante avanzado, la editorial en cuestión dio claros signos de mala gestión en la distribución y en el pago de mi anterior obra, por lo que renuncié a que ellos lo publicaran. Al cajón una vez más, mientras seguía enfrascado en otros varios proyectos.

Pasado un tiempo, y ante el auge de las publicaciones en Internet, decidí que ese era el camino que iba a tomar. Así nació este blog. De un libro frustrado que había tardado muchos años en gestarse. Pronto me di cuenta que no solo era importante publicar en él lo que yo había escrito, sino que tenía la oportunidad de convertirlo en una página web que permitiera el acceso a los trabajos de otros muchos investigadores. Así que fui aumentando el número de recursos de todo tipo que, en relación con la investigación seria sobre los enteógenos, se puede encontrar en Internet. Y añadí algunos artículos propios nuevos que no figuraban en el manuscrito (en realidad estaba escrito en mi Mac) original. Hoy, vísperas del Solsticio de verano, Farmaka y Enteógenos ha recibido la visita número 10.000. Dudo mucho que mi libro hubiera tenido tantos lectores y tan asiduos, por lo que les estoy sinceramente agradecido. Han sido un gran estímulo y me animan a seguir trabajando.


Por una graciosa y bonita coincidencia estamos en vísperas del Solsticio de verano y de la Noche de San Juan. Uno de los momentos del año proclive a la aparición de todo tipo de espíritus y fantasmas. Como se han escrito millares de páginas sobre el tema, no me extenderá más sobre ello. Pero si me gustaría señalar que en gran parte de Europa, la Noche de San Juan está muy relacionada con la artemisia o ajenjo, también llamada popularmente "el encantamiento de San Juan", "magia de San Juan" o, sencillamente "hierba de San Juan", una planta de fuerte capacidad psicoactiva que induce visiones y era utilizada para alejar a los malos espíritus que aprovechaban aquella noche para hacer de las suyas. Así que el círculo, de alguna manera, se cierra. No podía haber sido más adecuado.

En fin, no me queda más que desearles un feliz verano, tiempo propicio para el descanso y las evocaciones, darles las gracias de nuevo y recomendarles la lectura, si no lo han hecho ya, del magnífico trabajo de Godbey publicado ¡en 1930! -sobre todo las páginas 226 y 227 -en el volumen, 46, del American Journal of Semitics Lenguages and Literatures (accesible, mediante suscribción, vía JSTOR). Que lo disfruten.

Queirón y los centauros

Dedicado a Symposion, quién hace unos meses estimuló mi curiosidad con una pregunta inteligente.

Quirón o Queirón pasa unas veces por ser el rey de los centauros, otras por ser el más sabio y amable de ellos. El episodio más famoso en que intervienen estas criaturas fabulosas, mitad hombres mitad caballos -tal vez miembros de alguna tribu prehelénica como creían Robert Graves y Mary Renault- es el de los esponsales de Pirítoo, rey de los lapitas, con Hipodamia, literalmente "la domadora de caballos". Según parece al no estar acostumbrados a beber vino se emborracharon de tal forma que, su jefe Euritión, intentó violar a la novia mientras los demás centauros hacían los mismo con las jóvenes presentes en el festejo. Heracles ayudó a combatirlos y de ahí nace la enemistad entre lapitas y centauros. Uno de estos centauros lascivos era Oreio, cuya madre, la ninfa Mykale, que lleva un nombre que deriva de la raíz mykes -hongo-, está relacionada también con la hechicería pues se decía que había hecho descender la Luna del cielo.


Algo, sin embargo, no cuadra en esta historia. ¿Como es posible que los centauros desconocieran el vino cuando, precisamente, según la tradición, adoraban a Dionisos?. Solo hay una forma razonable de resolver este enigma, aquella que apunta a la naturaleza originaria de esta divinidad. Como ya se ha visto en otra parte, antes de convertirse en el dios del vino, Dionisos, cuyas primitivas fiestas se llamaban Ambrosias, parece haber tenido una naturaleza botánica totalmente distinta muy relacionada con un hongo enteógeno. Entonces, si los centauros le adoraban, ¿no podría ser alguna clase de hongo alucinógeno el causante de los frecuentes desenfrenos que se les atribuye?.

El dilema podría resolverse si encontráramos alguna clase de prueba documental al respecto. De hecho, tal prueba fue encontrada por el propio Graves, pero apenas ha tenido impacto en el mundo académico de los estudios clásicos. Un vaso ático del último tercio del siglo VII a. C. contiene una pintura en la que Heracles está matando al centauro Neso (que previamente había intentado violar a su esposa Deyanira). Entre las patas del moribundo centauro emerge claramente la figura de un hongo. "En otras partes del jarrón se pueden observar varios hongos más: un par entre los cascos de un caballo y otro entre las garras de una pantera que está devorando un ciervo rojo con manchas blancas" (R. Graves, 1994: 88)

Por otra parte, los centauros pasan por ser descendientes de Ixión, al igual que los lapitas, un héroe tesalio que comía ambrosía entre los dioses y que aparece representado en el dorso de un espejo estrusco (R. Graves, Los mitos griegos, vol. 1, Madrid, 1985: 8) atado a una rueda de fuego -el castigo infligido por Zeus por haber intentado violar a Hera- y a cuyos pies crece claramente un hongo. En su delirio había yacido con un fantasma que se asemejaba a Hera y que el propio Zeus había creado a partir de una nube. Así que Pirítoo, cuyo nombre significa "el que gira", y seguramente también los centauros habían heredado de su ancestro las mismas pasiones y la misma afición a la ingesta de hongos alucinógenos.

El tal Pirítoo, junto con su amigo Teseo intentó raptar y violar a Perséfone, para lo que tuvieron que descender al Hades, donde quedaron atrapados. Heracles pudo, finalmente, rescatar a Teseo pero tuvo que abandonar a Pirítoo ya que, al intentar levantarlo, tembló la tierra, por lo que éste se quedó para siempre en el inframundo. Esto nos recuerda de cerca el bramido de los toros y del trueno que sacude la tierra, un motivo frecuente en las descripciones del lugar en que las ménades celebraban sus desquiciados rituales (R. Gordon Wasson, A. Hofmann y C. A P. Ruck, El camino a Eleusis, México, 1980: 207 ss).

El mito de Queirón esta muy relacionado con la botánica en muchos aspectos, de ahí seguramente su carácter de sanador y primer maestro de la medicina, pues enseñó tal conocimiento al mismísimo Asclepio, hijo del dios Apolo. No olvidemos que la medicina primitiva es, sobre todo, un compendio de remedios botánicos. Para empezar era hijo de Cronos y una Oceánide, llamada Filira. El mito cuenta que posteriormente se transformó en un tilo, que en la Antiguëdad era un árbol medicinal por excelencia. La conexión con Océano ya nos sugiere el espacio y los poderes del otro mundo, pues es el que separa la tierra de los vivos del Hades. Frecuentemente se le representa de forma distinta a los demás centauros, con piernas humanas:

"Hay un Centauro que no tiene todas las patas de caballo, sino que las de delante son piernas humanas... Se dice sobre el Centauro que es Quirón, ido ya de ente los hombres y recibido entre los dioses como compañero, que viene a consolar a Aquiles en su pena". Pausanias, V, 18, 7 (TRAD. A. Tovar).


Queirón, que pertenecía a una progenie distinta a la del resto de los centauros y era hermanastro de Zeus había nacido inmortal. Residía habitualmente en una cueva del monte Pelión en Tesalia, un lugar famoso en la Antigüedad por su abundancia en todo tipo de plantas medicinales y mágicas muchas de las cuales aún se dan en la actualidad (D. E. Brussel, "Medicinal Plants of Mt. Pelion, Greece", Economic Botany, 58, 1, 2005: 174-202). Su propia madre ostenta una identidad botánica, ya que Filira, significa "árbol del tilo", por lo que se sospecha que fue ella quién le proporcionó su conocimiento de las artes curativas y de las plantas medicinales (cfr: G. Guillaume-Coirier, "Chiron Phillyride", Kernos, 8, 1995, pp. 133-122, especialmente p. 120), que luego trasmitiría al propio Asclepio.

El mismo Queirón dió su nombre a una raíz y a una planta de amplios efectos curativos, una panacea, como recoge Teofrasto:

"Hay también muchas especies de "curalotodo", lecherina y otras hierbas. En primer lugar, llaman "curalotodo" a una planta de Siria, de la que hemos hablado poco antes. Pero hay otras tres: el "curalotodo" de Quiron, el de Asclepio y el de Heracles. El de Quirón tiene la hoja semejante a la romaza hortense, pero mayor y más áspera, una flor dorada y una raíz pequeña. Gusta muchísimo de los terrenos pingües. Se emplea contra la mordedura de las serpientes, , de las arañas, de las víboras y otros reptiles, administrándolo con vino o aplicándo a la parte afectada la planta mezclada con aceite. Cuando se trata de la mordedura de una víbora, se emplea un emplasto de la planta y se da también a beber mezclado con vinagre. Dicen también que es bueno para las llagas, si se mezcla con vino y aceite de oliva, y para los tumores si se mezcla con miel" (Historia Plantarum, IX, 11, 1 (TRAD. J.M. Díaz-Regañón).

Esta panacea o "curalotodo" ha sido identificada como Inula Helenium, que posee propiedades bactericidas, antivirales, antihelmínticas, antifúngicas (semejante su acción a la nistatina), por su contenido en helenina. Además es expectorante, broncodilatadora y antitusiva, por el timol, diurética por la inulina, colerética, colagoga, tónica y estimulante del apetito y antiséptico urinario. En uso externo se usa en eccemas, urticaria, heridas y ulceras. Por otra parte Queirón dió el nombre de la diosa a la planta que había encontrado Artemis, la hermana del profético Apolo, que paso a llamarse artemisia. Aquí tenemos otra conexión botánica interesente, ya que la artemisia, más conocida como ajenjo, contiene una esencia con importantes efectos visionarios, de la que ya se ha hablado en otro sitio.

Queirón aparece también relacionado con el chamanismo, por medio de sus conocimientos botánicos, por supuesto, pero también de la música, que era considerada un arte sagrado, igual que la poesía. En muchos lugares chamanes y bardos están estrechamente asociados. Pues bién, Queirón es nada más ni nada menos que el inventor de la lira, que luego regalará a Apolo. Por otro lado, Queirón, reside en una cueva, espacio iniciático por excelencia y acceso también al Mundo Inferior, en el monte Pelion, en Tesalia, otra región atrasada de Grecia y cuyas mujeres tenían fama de terribles hechiceras.

Se puede abrigar la sospecha de que tras su buen carácter y su papel de maestro iniciador de héroes como Aquiles, Teseo o Jasón, se escondía una determinada naturaleza botánica. En contraste con los otros centauros, frenéticos borrachos, él posee la calma y la lucidez del místico. Si como ha argumentado E. Aston ("The absence of Chirón", Classical Quarterly, 56, 2, 2006: 349-362) se trata, en realidad, de una antigua divinidad sanadora de Tesalia, que incluso aparece asociada con Zeus en las monedas, al que se le rindió culto en una cueva del monte Pelión, y a quién una estirpe de sanadores tesalios de época histórica tenían como su ancestro, su naturaleza ha podido muy bien ser la de la misma ambrosía, el manjar de los dioses que les torna inmortales.

¿Tal vez un sereno enteógeno frente a las drogas extáticas consumidas por los otros centauros con quiénes no tiene relación genética?. Graves ya creía que los centauros eran un tribu prehelénica de comedores de hongos enteógenos y en el nº 2 de la revista Eleusis hay un articulo de Ruck y otro especialista sobre el tema, al que desgraciadamente no he podido acceder (el número al parecer, está agotado) Según el resumen que he leído en Muscaria, ambos proponen que se trataría primero de amanita muscaría y más tarde de datura.

En mi opinión, los restantes centauros no guardan conexión con Queirón. Probablemente ha podido tratarse, originalmente, de un grupo o banda de guerreros frenéticos o "energúmenos" (fuera de sí) que asolaban las montañas de Tesalia, famosa, por otra parte, por sus caballos, los que dieron lugar al mito. Una cosa es clara, no se embriagaban con vino, que no se produce en las montañas, sino con algún otro tipo de intoxicante, probablemente algún hongo. La naturaleza de Queiron, el inmortal, es muy distinta.

Si Dios existe, ese es su problema

(Anónimo. En las calles de París. Mayo de 1968)

Sobre todo en casos como el de Juamma, que nada tienen que ver con la religión, los enteógenos, ni las drogas, sino con la solidaridad, la lucidez o la más abyecta de la necedad humana.

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