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Ritos y Misterios de Artemis

Artemis, la hija de Leto y hermana gemela de Apolo, a cuyo parto contribuyó ayudando a su madre, es una diosa polifacética protectora de la naturaleza, los animales salvajes y la caza. También era la diosa de los lagos, los manantiales y los fuegos en los bosques. Protectora de los partos, de los cuidados de los pequeños y, especialmente, de las niñas tras el destete, era considerada, igualmente, divinidad de la curación y de la buena salud.

Diosa, asimismo, de las jóvenes muchachas solteras y de los esponsales.
Le estaban dedicadas las montañas, en cuya cima se establecieron muchos de sus santuarios, y las arboledas. Se trataba de lugares mágicos y liminales. En una de éstas arboledas o bosquecillo consagrado a Artemis tuvo lugar la aparición de un dragón divino (Aeliano, De Natura Animalium, 12. 39) que, tras yacer con Halia, hija de Sybaris, engendró a "los nacidos de la serpiente". La misma Artemis arcadia se representaba con una serpiente en la mano, como Hécate o Perséfone.

A menudo se la identificaba con otras diosas extranjeras y su culto adquiría de esta manera rasgos distintivos. En Efeso, donde se decía que sus rituales habían sido introducidos por las Amazonas, de quienes era la patrona, éste tenía reminiscencias del culto a Cibeles. En Tracia se la identificaba con la diosa Bendis y en Egipto con Bastet. Los rituales de estas divinidades se caracterizaban por los cánticos y las danzas frenéticas. La propia Artemis era acompañada por un grupo de ninfas cuyas celebraciones eran muy similares y diversas tradiciones le atribuyen su gozo por las danzas frenéticas y los cánticos exaltados. Ambas manifestaciones formaban parte de los ritos en los que se la celebraba como protectora de la caza, así como de las doncellas y sus nupcias.
Junto con Apolo era la patrona de los Hiperbóreos, el pueblo mítico del lejano Norte, de donde se decía procedía la magia, y en quienes algunos han querido ver el recuerdo de los comunes orígenes en los indoeuropeos prehelénicos de los Altai. En Grecia se la identificaba frecuentemente con Hécate y con Selene, y a través de ellas y de su carácter lunar, con los ritos mágicos y la hechicería. En esta línea, los arcadios la identificaban con Despoine, la representación local de Hécate a la que se consideraba dueña de las montañas azotadas por la tormenta. En este papel de Artemis Despoina, se la consideraba hija de Demeter y no de Leto, y como tal figuraba también en los Misterios de Eleusis, donde poseía incluso un santuario.

Por cierto, según ciertas leyendas el culto a Artemis habría sido introducido entre los griegos desde la Taúride por Orestes e Ifigenia, y muchos se disputaban haber sido los primeros en rendirla culto, como leemos, por ejemplo en Pausanias (III, 16, 7):

"El sitio que llaman Limneon está consagrado a Artemis Orthia. La estatua de madera que hay allí se dice que es la que habían robado antiguamente Orestes e Ifigenia en Taúride, traída según los lacedemonios cuando Orestes fue su rey. A mi esto me parece más probable que lo que cuentan los atenienses. Pues ¿por qué razón pudo degar Igigenis la imagen en Brauron?, y ¿como los atenienses cuando tuvieron que abandonar el país no la recogieron en sus naves?. Y todavía tiene tantos nombres la diosa táurica que los capadocios que pueblan el Euxino pretenden poseer la imagen, y lo mismo los lidios, que tienen un santuario de Artemis Aneítide... Pero me sirve de testimonio de que la estatua de madera de Orthia de los lacedemonios es la bárbara el que se volvieran locos inmediatemente los que la hallaron".

Aunque la identificación con Selene fue más tardía, la tríada Artemis-Hécate-Selene gozó de gran favor en la poesía de época romana, en donde a menudo aparece como una triple diosa, igual que lo era Hécate. En una ocasión (Estacio, Tebaida, IV, 410) se dice que el adivino Tiresias había practicado la necromancia en un bosquecillo sagrado de Artemis-Hécate, en el que había una recóndita imagen de la diosa en ma
dera de cedro, provocando la aparición de espectrales fantasmas.

Su culto, bajo la advocación de Artemis Efesia, fue llevado por los focenses hasta el lejano occidente, donde había santuarios suyos en Massalia, Ampurias y Rodhe:

"
Dicen que al partir los focenses de su patria el oráculo había ordenado que pusieran como guía de la navegación a quien recibieran de la Artemis Efesia, y que ellos, habiéndose dirigido hasta Efeso, buscaban la manera de cumplir el mandato de la diosa. Fue entonces cuando a Aristarca, mujer de las más ilustres y reputadas, se le presentó en sueños la diosa y le ordenó que acompañase en su expedición a los focenses llevando consigo una reproducción del santuario. Asi lo hizo, y dicen que cuando la colonización estuvo terminada construyeron el santuario y honraron muy especialmente a Aristarca designándola como sacerdotisa. En todas sus colonias veneran preferentemente a esta diosa y conservan hacia su imagen la misma deferencia y los mismos ritos que en la metrópoli". (Estrabón, IV, 1, 4 ss)

Curiosamente, el Juniperus oxycedrus, de cuyas propiedades ya hemos hablado en otro lugar de este blog, y que en la antigua Grecia era denominado kedros, cedro, se asociaba a la diosa Artemis, que recibía entre sus múltiples epítetos el de Kedreatis, "Señora del cedro", así como el de Orthia, "La elevada". En su templo de Orkómenos había una imagen de culto que la representaba sentada sobre el árbol (Pausanias, 8, 13, 1 ss). En la cumbre del monte Lykone, en la arcadia, densamente poblado de cipreses, árboles sagrados de Artemis y Apolo y que contienen una esencia psicoactiva similar a la del junípero o el tejo, había un santuario de Artemis Orthia. Era frecuente encontrar bosquecillos de cipreses junto a los templos de la diosa. Según una tradición el mismo Apolo había nacido en el sagrado bosque de cipreses de Ortigia, en Licia.

La diosa aparece también asociada
a el ajenjo o artemisia, otra planta psicoactiva que curiosamente crece de una manera profusa en el monte Taygetos, en la Arcadia, su lugar de caza fovorito, y que desempañaba un papel importante en los ritos mágicos de Hécate. "The Greek identification of the worwood patroness with Artemis, whose festival was in the spring, suggests the babylonian moth Aiaru, Iyyar, the time of Istar`s return-. The Greek associations, then, point to original Astarte connections" (Godbey, 1930: 227 ss). Uno de sus compañeros fue el gigante Orión, que, como hemos visto en otro lugar, estaba asociado a un antiguo intoxicante precursor del vino dionisiaco. También era una planta sagrada de Artemis el asfodelo, tóxica y vínculada con Perséfone, Hécate y las divinidades del inframundo.

Según J. Harrison (Myths of Greece and Rome, 1928): "Artemis, like her twin-brother Apollo, was a healer. Apollo, Sophocles tells us, had in the North an "ancient garden," and this garden, no doubt, was not of flowers, but of healing herbs. Hekate, who was, as we have seen, but the magical moon aspect of Artemis, had a similar garden, which Medea the sorceress visited, and of which we have an account in the Orphic Argonautica. It was shady with leaf-bearing trees, and in it grew many a magic herb, black poppy, smilax, mandragora, aconite, and other "baneful plants."


Por otra parte, en la Arcadia se celebraban anualmente los Misterios de Artemis en el monte Knakalos (Pausanias, 8, 23, 3), si bien no sabemos prácticamente nada sobre ellos. Con todo, esta vertiente mistérica de la diosa resulta interesante, ya que en ocasiones Artemis poseía la facultad de aparecerse en sueños para transmitir oráculos, que en otros lugares, como en su templo de Cilicia, eran entregados por personas que estaban bajo su inspiración divina (Estrabón, 14, 5, 19). La pregunta, aún sin respuesta, es: ¿jugaban las esencias psicoactivas de juníperos, cipreses y ajenjos algún papel destacado en todos estos prodigios?.

2 comentarios:

Fujur dijo...

Aún no entiendo cómo esta web no es de pago! sumamente útil e interesante enhorabuena!!!

Carlos G. Wagner dijo...

Gracias fujur!.
Aún sigo creyendo que el conocimiento debe ser gratuito y al alcance de todos.


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