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APENDICE III: La visión de los dioses

“Sin embargo, los sueños que se dicen `enviados por los dioses´ no se producen del modo que tú dices, sino que o bien, cuando el sueño cesa y comenzamos justamente a despertarnos, se puede oir una voz concisa que nos guía respecto a lo que tenemos que hacer, o bien cuando estamos entre la vigilia y el sueño o incluso completamente despiertos se oyen las voces. Incluso a veces un pneuma intangible e incorpóreo rodea en círculo a las gentes acostadas, de forma que no es posible verlo, pero sí tener la sensación y conciencia: se produce un silbido a su entrada, se difunde por todas partes sin contacto alguno, realiza obras admirables en cuanto a la liberación de las pasiones anímicas y corpóreas. En ocasiones, brillando una luz brillante y serena, la vista es retenida y los ojos se cierran, mientras que antes estaban abiertos. Los otros sentidos se da la circunstancia de que permanecen despiertos y perciben como los dioses se muestran a la luz, escuchan cuanto les dicen y saben cuanto hacen con clara conciencia. Más perfecta que ésta es aún otra contemplación, cuando la vista ve, el intelecto con vigor sigue las acciones y se acompaña de un movimiento de los contempladores. Ahora bien, estas características tan numerosas y tan diferentes no se asemejan a ningún sueño humano, sino que el sueño, al cerrar los ojos, la opresión semejante al entumecimiento, el estado intermedio entre el sueño y la vigilia, la vigilia apenas comenzada o completa, todo esto es divino y apropiado para recibir a los dioses, y tales fenómenos preceden parcialmente a la aparición divina...”

JAMBLICO, III, 2. (TRAD. E.A. Ramos Jurado).

“Es preciso, pues, desde el principio distinguir dos clases de éxtasis: unos desvían hacia lo inferior,... unos llenan de insensatez y demencia, los otros, en cambio, procuran bienes más preciosos que la sabiduría humana; unos caen en movimiento desordenado, inarmónico y material, los otros, en cambio, se abandonan a la causa primera que rige también el orden mismo del mundo; unos, en tanto privados de conocimiento, desvían la razón, los otros, lo contrario, en tanto unidos a los seres que sobrepasan toda nuestra inteligencia; unos son mutables, los otros inmutables; unos contra la naturaleza, los otros, en cambio, por encima de la naturaleza; unos hacen descender el alma, los otros, en cambio, la elevan; unos la distancian por completo de la participación divina, los otros, en cambio, la unen a ella.”

JAMBLICO, III, 25. (TRAD. E.A. Ramos Jurado).

2 comentarios:

Ricardo Signes dijo...

Estimado profesor, me gustaría que leyera la referencia a una experiencia real de un ingeniero en territorio de los indios ticuna, en Colombia.
Un saludo.
http://www.zapatosdeanteazul.com/2010/04/el-curare-y-atomos-de-cripton-una-noche.html

Carlos G. Wagner dijo...

Realmente resulta interesante. Muchas gracias. Aunque tengo dudas de si tal experiencia se debió a los efectos del curare o al estado cataléptico en que parece permaneció durante todo ese tiempo.
Saludos


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